E.T. y la exobiología
Un elevado número de biólogos cree que la vida es una rara excepción en un universo sin vida.
Entre ellos, el evolucionista Ernst Mayr, piensa que el origen de la vida en la Tierra debió ser un evento aleatorio feliz y altamente improbable, casi un milagro. Sin embargo, muchos otros apuestan por la opinión contraria. Para éstos, la vida sería casi un imperativo cósmico, una ocurrencia frecuente en un firmamento palpitante de vitalidad. ¿Quién tiene razón?
¿Es la vida un milagro exclusivo del planeta azul o una norma omnipresente del universo? El dilema que plantean ambas hipótesis podría resolverse si se encontrase vida en otros lugares.
Los partidarios de la vida en otros planetas opinan, siguiendo las premisas evolucionistas, que dadas las condiciones adecuadas, cualquier astro del universo podría albergar seres vivos, aunque éstos pudieran hallarse todavía en una fase microscópica. Este es el principal interés de las misiones a Marte y a otros planetas del sistema solar. La teoría de la evolución es incapaz de aceptar que sólo exista vida en la Tierra, de ahí el interés por descubrirla también en otros mundos. Habitualmente se recurre al cálculo de probabilidades. Si en el universo hay miles de millones de planetas, ¿por qué no puede haber organismos vivos en alguno de ellos, e incluso seres inteligentes similares a los humanos?
Tales planteamientos han dado pie a los famosos radiotelescopios que otean el horizonte astronómico intentando descubrir señales emitidas por extraterrestres racionales a quienes se les haya ocurrido lo mismo que a nosotros: comunicarse con sus vecinos. A veces, tal interés se exagera, dando pie a individuos que dicen hablar cada día con marcianos o explican que, en el último viaje que realizaron en ovni, fueron abducidos sin piedad por pequeños humanoides cabezones parecidos a E.T.







toda las postulaciones son validas por que es un tema complicado
ResponderEliminarMuy buen artículo, sigue publicando.
ResponderEliminarexcelente articulo
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