jueves, 5 de enero de 2017


10 curiosidades sobre el planeta:
1. La velocidad de rotación de la Tierra se reduce 17 mili segundos cada 100 años, por lo que en unos 140 millones de años la duración del día será de 25 horas.
2. El 70% de la superficie está cubierta de agua. De todo el líquido en el planeta, 97% corresponde a agua salada y 3% a dulce; pero de ésta, sólo una tercera parte está disponible para consumo humano porque el resto está congelada.
3. Debido a que la traslación de la Tierra alrededor del Sol no es de 365 días perfectos, sino de 365.2564 días, tenemos años bisiestos. Pero estos años de 366 no se dan cada cuatro años, sino cada cuatro años que no sean divisbles entre 100, aunque sí entre 400.
4. Se calcula que la edad de la Tierra es de 5,000 millones de años, de los cuales ha habido vida en 200 millones.
5. Desde otros planetas, la Tierra se ve más brillosa que cualquiera de ellos aquí, debido al reflejo de la luz solar en el agua.
6. La velocidad a la que la Tierra gira es de alrededor de 1,600 kilómetros por hora. Y a la que gira alrededor del Sol es de 107,826 kilómetros por hora.
7. La Tierra se encuentra a 150 millones de kilómetros del Sol, por lo que la luz solar tarda 8 minutos con 19 segundos en llegar al planeta.
8. El animal más resistente que habita en la Tierra es el Tardigrada, el cual puede sobrevivir en condiciones extremas, incluso el vacío del espacio. Son microscópicos y también se les conoce como "osos de agua".
9. Contrario a lo que se cree, la Gran Muralla china no se puede ver desde el espacio, pero sí la contaminación de su capital, Pekín.
10. Un estudio de la Universidad de Dalhousie afirma que en el planeta hay 8.7 millones de especies, de las cuales 86% aún no han sido descubiertas.

miércoles, 4 de enero de 2017










¿Qué es la inteligencia artificial?

La propuesta citada más arriba de la reunión organizada por J. McCarthy y sus colegas incluye la que puede considerarse como la primera definición de inteligencia artificial. El documento define el problema de la inteligencia artificial como aquel de construir una máquina que se comporte de manera que si el mismo comportamiento lo realizara un ser humano, este sería llamado inteligente. 

Existen, sin embargo, otras definiciones que no se basan en el comportamiento humano. Son las cuatro siguientes. 


1. Actuar como las personas. Esta es la definición de McCarthy, donde el modelo a seguir para la evaluación de los programas corresponde al comportamiento humano. El llamado Test de Turing (1950) también utiliza este punto de vista. El sistema Eliza, un bot (programa software) conversacional es un ejemplo de ello. 


2. Razonar como las personas. Lo importante es cómo se realiza el razonamiento y no el resultado de este razonamiento. La propuesta aquí es desarrollar sistemas que razonen del mismo modo que las personas. La ciencia cognitiva utiliza este punto de vista.

3. Razonar racionalmente. En este caso, la definición también se focaliza en el razonamiento, pero aquí se parte de la premisa de que existe una forma racional de razonar. La lógica permite la formalización del razonamiento y se utiliza para este objetivo. 


4. Actuar racionalmente. De nuevo el objetivo son los resultados, pero ahora evaluados de forma objetiva. Por ejemplo, el objetivo de un programa en un juego como el ajedrez será ganar. Para cumplir este objetivo es indiferente la forma de calcular el resultado. 


Además de las definiciones mencionadas más arriba, hay aún otra clasificación de la inteligencia artificial según cuáles son los objetivos finales de la investigación en este campo. Son la inteligencia artificial fuerte y la débil. 

martes, 3 de enero de 2017

E.T. y la exobiología





















Un elevado número de biólogos cree que la vida es una rara excepción en un universo sin vida.
Entre ellos, el evolucionista Ernst Mayr, piensa que el origen de la vida en la Tierra debió ser un evento aleatorio feliz y altamente improbable, casi un milagro. Sin embargo, muchos otros apuestan por la opinión contraria. Para éstos, la vida sería casi un imperativo cósmico, una ocurrencia frecuente en un firmamento palpitante de vitalidad. ¿Quién tiene razón?
¿Es la vida un milagro exclusivo del planeta azul o una norma omnipresente del universo? El dilema que plantean ambas hipótesis podría resolverse si se encontrase vida en otros lugares.
Los partidarios de la vida en otros planetas opinan, siguiendo las premisas evolucionistas, que dadas las condiciones adecuadas, cualquier astro del universo podría albergar seres vivos, aunque éstos pudieran hallarse todavía en una fase microscópica. Este es el principal interés de las misiones a Marte y a otros planetas del sistema solar. La teoría de la evolución es incapaz de aceptar que sólo exista vida en la Tierra, de ahí el interés por descubrirla también en otros mundos. Habitualmente se recurre al cálculo de probabilidades. Si en el universo hay miles de millones de planetas, ¿por qué no puede haber organismos vivos en alguno de ellos, e incluso seres inteligentes similares a los humanos?
Tales planteamientos han dado pie a los famosos radiotelescopios que otean el horizonte astronómico intentando descubrir señales emitidas por extraterrestres racionales a quienes se les haya ocurrido lo mismo que a nosotros: comunicarse con sus vecinos. A veces, tal interés se exagera, dando pie a individuos que dicen hablar cada día con marcianos o explican que, en el último viaje que realizaron en ovni, fueron abducidos sin piedad por pequeños humanoides cabezones parecidos a E.T.
Los lémures son la especie endémica más conocida de Madagascar (iStock)